SANTUARIO IBÈRICO DE LA LUZ
El
Santuario de La Luz está situado en el Parque Regional El Valle-Carrascoy,
Región de Murcia.
Esta
sierra ha sido desde tiempos remotos el asiento de diferentes culturas que han
tenido una especial relación religiosa con el entorno. Conventos, santuarios,
anacoretas y místicos han pasado por aquí a través de los tiempos.
El
Santuario, es sin duda uno de los yacimientos iberos más emblemáticos de
nuestra Región. Forma parte de un extraordinario conjunto formado también por
el poblado de Santa Catalina del Monte y por la necrópolis del Cabecico del
Tesoro (El Verdolay). El paraje donde se encuentra el Santuario fue sometido a
labores agrícolas por los frailes del cercano Eremitorio de Nuestra Señora de
La Luz, que hicieron aflorar numerosos restos especialmente exvotos de bronce,
que llamaron la atención de los coleccionistas desde el siglo XVIII.
La
primera fase de apogeo del Santuario, se puede fechar hacia finales del siglo V
a.C. concluyendo con su destrucción a inicios del siglo I a.C. A principios de
este siglo se construye el templo en la cima de la colina y 2 grandes terrazas
que dotaron al conjunto religioso de una gran prestancia.
La
aparición de una cabeza de mármol de corte heleno, sugiere la advocación del
Santuario a una divinidad indígena femenina, similar a Deméter-Coré.
Al
espacio aterrazado se le conoce como Odeón. En él tenía lugar el inicio de las
procesiones y la introducción a los ritos mediante representaciones teatrales
en honor a la divinidad. En la roca se tallaron bancos escalonados, los que se
conservan tienen capacidad para unas 20 personas.
El
camino que iba desde el Odeón hasta el Templo, es conocido como Dromos. Se ha
reconstruido el recorrido por el que se procesionaba en la antigüedad. Este
camino tenía mucha importancia litúrgica, relacionado con orígenes helenísticos
y romanos.
Tras
la II Guerra Púnica, la región fue escenario de importantes acontecimientos
bélicos. El Santuario vive una profunda reforma donde destaca la creación de
una gran terraza en el frente meridional de la colina. Cuenta con 3 grandes
torres, que tienen más una función escenográfica que defensiva, y que confiere
al conjunto una gran monumentalidad siguiendo modelos itálicos.
Situada
junto al camino litúrgico aparece la bañera. Esta cisterna se conserva excavada
en la roca y está vinculada a ceremonias de purificación de la religión
clásica.
El
templo se construyó en lo más alto de la colina. Sobre una antigua grieta en la
parte superior de una cueva sacralizada, donde se han encontrado huesos de
bóvidos y cápridos asociados a rituales a favor de Deméter. Estos rituales
estaban relacionados con la fecundidad y el mundo subterráneo. Fue esta cueva
la que dio origen al Santuario. El Templo tiene planta rectangular 6,5 x 4,5
metros, solo se conserva la cimentación. En sus 4 esquinas se colocaron bloques
de piedra bien encuadrados para reforzar el complejo. El templo tendría 2
columnas en el centro de la fachada, un espacio interior reservado a la
divinidad (cella) y una antecámara (pronaos).
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