EL PUIG DE LA MISERICORDIA
El Puig de la Misericòrdia se sitúa además en un bello paraje natural donde disfrutar del entorno y las vistas del fértil llano de Vinaròs-Benicarló, en la provincia de Castellón.
En el Puig de la
Misericòrdia nos encontramos con un singular asentamiento ibérico en el que se
combina una función residencial o de casa rural con una estructura fortificada.
El yacimiento es conjunto de gran interés que nos ofrece dos atractivos momentos de la cultura ibérica, su inicio y su final. A la vista están las tres fases de ocupación datadas por las excavaciones, una correspondiente a la Edad del Hierro y otras dos a la Época Ibérica. La segunda es la que tenemos más a la vista tras la excavación. Sería una residencia fortificada de carácter residencial y agrícola, aunque quizá también tuvo un uso estratégico. Es probable que este lugar fuera un enclave importante en la época en conexión con otros asentamientos de la zona.
Las excavaciones en el
yacimiento nos hablan de que su desarrollo cronocultural está constituido por
tres fases distintas de ocupación que corresponden con las etapas del hierro
antiguo e ibérica.
Edad del Hierro
Los vestigios de esta
etapa están muy destruidos. Presenta edificaciones de planta rectangular
fabricadas en mampostería, con una cronología que abarca la segunda mitad del
siglo VII y la primera mitad del VI a.n.e. El material cerámico aparecido se
compone de vasijas hechas a mano y decoradas con cordones digitados. Junto al
material indígena encontramos cerámica de importación fenicia, especialmente
ánforas procedentes del sur peninsular.
Los primeros íberos
Esta etapa se inicia en
el tercer cuarto del siglo VI a.n.e. y se desarrolla durante el siglo V a.n.e,
y tal vez durante los primeros años del siguiente. Las excavaciones han puesto
al descubierto la zona de la muralla, cuyos muros superan los 4 m de anchura en
algunos puntos, desconociéndose cuál era el acceso al interior del recinto.
Este corresponde a un momento del ibérico antiguo, datado por la cerámica
griega encontrada a partir del 550 a.n.e. No obstante, es la cerámica
procedente del comercio fenicio la más abundante, especialmente ánforas, orzas
y platos trípodes, así como fragmentos de vasijas bícromas. En cuanto a la
cerámica indígena, esta corresponde a las primeras producciones ibéricas a
torno, decoradas con bandas y filetes, y vasijas fabricadas a mano para uso
culinario o de almacenaje.
La última ocupación
Tras el abandono del
yacimiento a inicios del siglo V a.n.e., nuevamente se ocupa el mismo,
construyéndose un nuevo asentamiento, aunque en esta ocasión, el planteamiento
urbanístico es distinto, planificándose una pequeña casa rural de calle central
que se puede datar a mediados del siglo II a.n.e., dada la presencia de vasijas
de barniz negro y ánforas itálicas.
El planteamiento
arquitectónico nos induce a deducir que además del carácter agrícola del
asentamiento este pudo tener algún tipo de función estratégica. No podemos
contemplar este lugar sin tener en cuenta los numerosos yacimientos que
existieron a su alrededor fundamentalmente en época Ibérica. No sólo los del
Puig de la Nau o el Perengil sino otros como la Tossa Alta de Benicarló o la
Moleta del Remei más al norte.
El asentamiento fue abandonado a finales del siglo II a.n.e.
Fuentes: https://www.castellonarqueologico.es
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