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06 febrero 2022

 LA SEÑA

El Poblado ibérico de la Seña es un yacimiento arqueológico situado en el término municipal de Villar del Arzobispo, provincia de Valencia. Se encuentra en un llano junto a la rambla de la Seña o de la Aceña, se trata de un emplazamiento que ha estado dedicado a usos agrícolas desde tiempos muy remotos. El poblado fue fundado a finales del siglo VI a.C. y fue destruido a mediados del siglo II a.C.


Las estructuras visibles en la actualidad se corresponden en la Seña 1 con varios departamentos y en La Seña 2 con varias casas situadas a ambos lados de una calle central en una de ellas es donde apareció la almazara, también es visible un tramo considerable de muralla.

El poblado cuenta con dos niveles ibéricos superpuestas: el 1° La Sena 1 datado entre el 525 - 450/425 a.C. (Ibérico Antiguo) y el 2° entre el 425 - 150 a.C. (Ibérico Pleno). Ambos horizontes ocupan la misma superficie y están delimitados por el mismo recinto amurallado. Debieron tener un similar papel económico, es decir, la explotación agropecuaria de su entorno. A mediados del siglo V a.C. las estructuras más antiguas (Seña 1) se abandonan. No hay aparentemente una destrucción violenta de las mismas por lo tanto la reestructuración urbanística hay que ponerla en relación con el cambio en el modelo de hábitat de la zona, claramente jerarquizado, donde la ciudad Edeta (Tossal de Sant Miquel) constituye la cúspide de un poblamiento disperso en torno suyo formado por Aldeas como La Seña, Caseríos más pequeños y Fortines para proteger y controlar el territorio. El objetivo es la explotación intensiva de los recursos agrícolas y ganaderos de toda la zona y su transformación, prueba de ello es el espacio identificado como almazara descubierto en La Seña.

El recinto amurallado ocupa unos 8000 m2. que conserva su muralla perimetral, en muy buen estado a pesar de estar en una zona de uso tradicionalmente agrícola.

Su muralla es una construcción de doble paramento de unos 80 cm. de anchura en la que se apoyan las construcciones interiores. Se asienta directamente sobre el terreno natural y no se documenta trinchera de fundación ni preparación alguna de asiento. Está construida con mampuestos paralelepipédicos trabados con tierra y colocados regularmente, manteniendo cada hilera horizontal. Al igual que en otros poblados ibéricos, la muralla se compondría de un zócalo de piedras sobre el cual asentaría un alzado de adobes. La altura conservada (aproximadamente 1,10 m) corresponde casi en su totalidad a ese zócalo. En la cara interna de su tramo noroeste, la muralla está compuesta por un lienzo de mampuestos de un metro de altura, dispuestos en doble paramento y en su cara interior se adosa otro lienzo, de 30 cm. de anchura, formado por un basamento de piedra y un alzado de adobes. 

De la etapa del Ibérico Pleno (siglos IV a.C.-II a.C.) hay evidencias de una posible gran puerta de acceso, ya que en el extremo oriental del lienzo norte hay una zona donde se acumula gran cantidad de derrumbe (piedras de tamaño mediano y grande procedentes de la muralla) y un ángulo con grandes piedras que podrían haber pertenecido a un acceso del poblado. El recinto no presenta torres adosadas para su defensa, aunque la destrucción de un tramo para la construcción de la carretera CV-396 ha impedido la confirmación de esta característica.

Las excavaciones arqueológicas se iniciaron en 1985, han sido llevadas a cabo por el Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia y en total se han realizado 6 campañas de excavación y consolidación de estructuras. Al no haberse efectuado excavaciones arqueológicas en la totalidad del recinto, cabe la posibilidad de la aparición de nuevos elementos.


Fuentes: Wikipedia – Web de Villar del Arzobispo.