LA BASTIDA DE LES ALCUSSES
El poblado íbero de La
Bastida de les Alcusses es un asentamiento del siglo IV a. C. ubicado en el
extremo suroeste de la Serra Grossa. situado en el término de Moixent, provincia
de Valencia.
El yacimiento, situado sobre una loma, ocupa una extensión de 650 m de longitud y unos 150 m de anchura. Está a más de 720 m sobre el nivel del mar, y a unos 200 m por encima de las tierras circundantes del Pla de les Alcusses, que es una pequeña meseta elevada por la que se accede y de la cual recibe el nombre. Está considerado como uno de los principales poblados ibéricos de la Comunidad Valenciana.
El entorno actual del
yacimiento es un espacio forestal, con bosque de pino y matorral mediterráneo
bajo. Y aunque el cultivo actual de frutales y cereales en el llano ha
transformado muchas parcelas, todavía se puede apreciar un paisaje marcado,
fundamentalmente, por el ritmo tradicional de las labores agrícolas al no
existir un fuerte impacto de construcciones modernas.
La Bastida es un poblado de 3’5 hectáreas con una muralla de más de tres metros de anchura en las zonas más accesibles, y por tanto más vulnerables. Además, hay dos torres adosadas a la muralla para mejorar la defensa. Existe otro recinto más estrecho situado en la parte más accesible del poblado, en la zona oriental, que está inacabado y que debió realizarse para reforzar el control de los accesos. Este segundo recinto define un espacio de 1,5 hectáreas.
Cuatro puertas daban
acceso al poblado. Hay tres puertas en el sector occidental y una en el extremo
oriental. Todas ellas son construcciones cerradas por su parte superior y con
bancos corridos en los laterales, posiblemente como puestos de guardia o
espacios para el control de mercancías.
Desde 1909 se conocía la existencia del yacimiento, descubierto por Luis Tortosa, pero las primeras excavaciones arqueológicas en este yacimiento no empezaron hasta 1928, a propuesta del recién creado Servicio de Investigación Prehistórica y Museo de Prehistoria de la Diputación de Valencia. Debido al buen estado de conservación se consideró un buen punto de partida para iniciar las investigaciones del Museo, y entre 1928 y 1931 se realizaron cuatro campañas de excavación enormemente fructíferas.
Se descubrieron 250 departamentos y se hallaron piezas muy destacadas como el conocido Guerrero de Moixent, pequeñas planchas de plomo escritas en ibérico, armas o adornos que comenzaron a dar justa fama al yacimiento. Hasta tal punto fueron destacables aquellas excavaciones y sus resultados que la prensa llegó a denominar el yacimiento como la “nueva Pompeya”.
Durante aquellos cuatro años se excavó solo una mínima parte del poblado. Desde 1990 el Museo de Prehistoria de Valencia ha retomado los trabajos en el yacimiento con un proyecto de excavaciones, puesta en valor y actividades didácticas. Hoy en día el yacimiento puede ser visitado y cuenta con un servicio de guías. Actualmente este yacimiento está incluido dentro de “La Ruta dels Ibers València".
Texto: Wikipedia.
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